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    Santiago de los Caballeros, 13 de junio de 2006 
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Tambú de gagá
 
 
Cultura: Dominicano-haitiana
Material: Madera, fibra, sintética, piel de chivo
Medidas: Alto x ancho x profundidad: 83.5 x 27 cm (32 7/8 x 10 5/8 in.)
Procedencia: Santo Domingo
Descripción
Tambor largo fabricado de madera, en este caso del árbol de javilla, también se hace de aguacate o cualquier otra madera resistente. La piel es de chivo o vaca. Está fijado a la base con sogas de fibra sintética, que en algunos casos es cabuya. El tambú puede llegar a medir hasta cinco pies y es uno de los objetos sagrados del gagá dominico haitiano. Antes de ser utilizados, los instrumentos deben de ser consagrados por el sacerdote o sacerdotisa.
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Tambor largo fabricado de madera, en este caso del árbol de javilla, también se hace de aguacate o cualquier otra madera resistente. La piel es de chivo o vaca. Está fijado a la base con sogas de fibra sintética, que en algunos casos es cabuya. El tambú puede llegar a medir hasta cinco pies y es uno de los objetos sagrados del gagá dominico haitiano. Antes de ser utilizados, los instrumentos deben de ser consagrados por el sacerdote o sacerdotisa.

Con colores y tonalidades roja, blanca y azul como simbolizando los colores de la bandera nacional, este tambor se convierte también en una forma particular de comunicación con las deidades que se apersonan en las enramadas, transformadas y decoradas para la ocasión en las que se reciben a los visitantes terrenales y sagrados.

De procedencia haitiana, el gagá ha llegado para instalarse en el mundo espiritual dominicano, siendo un culto socioreligioso, relacionado con el vudú pero con personalidad propia y que solo se escenifica en Semana Santa, aunque no está directamente vinculado a las celebraciones católicas, más bien podría pensarse en un parentesco con cultos a la fertilidad en África, porque abril es el inicio de la primavera y muchas culturas del mundo a su vez reverencian la tierra como germinadora de vida.

Con una promesa que dura siete años, los adeptos al culto que pueden ser dominicanos, dominicanos de origen haitano o haitianos residentes, se hacen asiduos a la convocatoria que se inicia el jueves santos, se amanece para el viernes y luego los grupos (conocidos en Haití como Bandas de Rará), se desplazan por comunidades aledañas y lejanas, contagiando con su música y sabor a los pobladores y distanciándose un poco de su carácter estrictamente sagrado para secularizarse en su recorrido.

Mayores, Reinas, Presidentes, Capitanes, Dueños y otros mandos jerárquicos de procedencia occidental, hacen de este culto una estructura de matices diversos. Rígidamente pautada por ritos y ceremonias muchas de ellas secretas, el gagá se convierte en una especie de lucha entre el bien y el mal, profundamente sensual su danza, altamente penetrante su música, con motivos sagrados su feligreses, el gagá es una de las más extrañas manifestaciones religiosas de nuestra diversidad cultural y el tambor el alma de la ceremonia y cuyo enfriamiento se considera un maleficio que podría diluirlo por lo que sobre él se centra una atención particular, su calor trasmite la sintonía que necesitan los participantes para mantenerse vitales y el fuego de la fogata, su otro símbolo vital, donde se considera que anidan los dioses protectores del culto.

Bibliografía
- Alegría Pons, José Francisco. Vudú y gagá. Ediciones El Chango Prieto. San Juan, Puerto Rico. 1993.
- Andújar Persinal, Carlos. Identidad cultural y religiosidad popular. Editora Cole. 1999.
- Deive, Carlos Esteban. Vudú y magia en Santo Domingo. Museo del Hombre Dominicano. 1975.
- Del Castillo, José; García Arévalo, Manuel. Carnaval en Santo Domingo. Amigos del Hogar. 1987.
- Rosenberg, June. El Gagá. Religión y sociedad de un culto dominicano; un estudio comparativo. Editora Universidad Autónoma de Santo Domingo. 1979.
- Veras, Ramón Antonio. Inmigración, haitianos, esclavitud. Editora Taller.1983.
Carlos Andújar
Especialista de Antropología