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Corona del carnaval de Santiago de 1953 (Doña
Rosa Josefina Cabral Tavares. Reina por el
Centro de Recreo). Decorada con pedrería
blanca y simbolizando una cúpula de
flor como toda corona clásica, con una
flor de Lis en su parte superior. En su diseño
cada brazo o lazo de unión al eje central,
tenía en su parte inferior, piedras
algo más grande de color blanco y seis
uniones color cobre. Esta Corona se fabricó en
Francia.
De antiquísima tradición, el
carnaval de Santiago data de los años
posteriores a la Guerra de la Restauración
significando desde entonces una contagiosa
manera de celebración popular que atrajo
a todo el pueblo a sus celebraciones cercano
a las de cuaresma.
Dentro de este entusiasmo producido por el
carnaval de Santiago, los sectores de mayor
condición social se organizaron a través
de Desfiles de carnaval conocidos también
como el Corso Florido y que se efectuaban o
en el Parque Central (hoy Juan Pablo Duarte)
o en el Club de Santiago y el Centro de Recreo.
A toda la organización y alegría
de estos desfiles se relaciona la figura emblemática
de Doña Nidia Pichardo (Tía Nidia
o la Madame), la cual se convirtió en
fuente inspiradora de desfiles, comparsas y
festividades de carnaval entre los sectores
sociales acomodados. Para 1908, la Joven de
Gurabo Ana Rosa Moreno se convierte en la primera
Reina del carnaval de Santiago y le sigue Eulogia
Pastoriza. A pesar de la ausencia del merengue
en sus celebraciones, la relación y
articulación con el carnaval de la ciudad
era un hecho evidente y por momentos se desbordaba
el marco social de los convocantes. El confetti,
la serpentina y el arroz teñido terminaban
de alegrar el ambiente festivo.
Este Desfile que normó la participación
de estos sectores sociales en el carnaval de
Santiago reproducía el esquema de una
corte de la nobleza europea con las reinas,
duquesas, princesas, marquesas y pajes. Su
parafernalia se estructuraba al igual que en
las viejas cortes medievales: cetro, capa,
almohadones para el descanso de los pies de
la alteza, etc. La Corona que forma parte de
nuestra pieza de colección, simboliza
por igual estas características.
En su obra: Retablo de costumbres dominicanas,
Aida Bonnelly de Díaz nos comenta y
a propósito de la procedencia de nuestra
pieza del mes:
“Tres excepcionales beldades
de clásicas
proporciones en la forma del cuerpo y las facciones
de la cara dieron prestancia a uno de los más
selectos concursos de belleza y gentileza de
todos los tiempos: Doña Amelia Cabral,
doña Victoria Peralta y la Reina de
Reinas Esperanza Pereyra”
Hoy el carnaval ha seguido su rumbo como un
gran encuentro de ritmo, colorido y creatividad
popular, integrando a todos los sectores sociales
en sus alegres convocatorias y definiendo una
identidad particular que además de santiaguera,
este carnaval exalta el carácter caribeño
y universal a la vez de nuestras fiestas populares.
El desfile como antaño se hacía
se perdió en el tiempo ganando la batalla
la diversidad y la democracia cultural siendo
hoy una convocatoria de todo el pueblo de Santiago
como podemos observar en febrero: mes del carnaval.
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