Nació el 13 de noviembre
de 1921 en la República Dominicana, en
el Ingenio Porvenir. Sus padres fueron Ángel
Giudicelli Grillasca y Paulina Palmieri de Giudicelli,
oriundos de Córcega (Francia). A los 28
años inicia sus estudios de pintura en
la Escuela Nacional de Bellas Artes. Desde sus
inicios en la producción artística
visual se preocupó por investigar sus
raíces y estudió con gran interés
la cultura taína y los rasgos de la cultura
africana en nuestro país. También
experimentó con materiales y colores para
enriquecer sus pinturas, por lo que realizó una
serie de investigaciones sobre la materia como
medio expresivo artístico.
En 1953 realizó su primera exposición
individual en la Galería Nacional de Bellas
Artes, exhibiendo 70 obras entre óleos,
gouaches, acuarelas, dibujos y ensayos para murales.
En 1960 fue nombrado Profesor de Pintura de la
Escuela Nacional de Bellas Artes y Profesor Interino
de Acuarela de la Universidad Autónoma de
Santo Domingo; luego fue nombrado subdirector de
la Escuela Nacional de Bellas Artes. Realizó entre
los años 1959 y 1961 varios murales en mosaico
cerámico, entre otros, para los palacios
municipales o ayuntamientos. Fue un pionero no
sólo del modernismo, el cual introdujo en
la pintura dominicana de lleno, sino del trabajo
de cerámica y mosaico dentro de la actividad
plástica dominicana. Nunca hubo contradicción
entre su obra y su vida, mantuvo su criterio sobre
la vida y la sociedad a través de un trabajo
testimonial que trató de captar la esencia
de lo social-étnico-psicológico de
su país. La obra de Paul Giudicelli sigue
un camino de búsqueda y experimentos, de
diversidades y similitudes que nos ayudan a comprender
sus obsesiones expresivas: el hombre y por qué existe,
esquematismo formal, materiales correspondientes
a la intención del cuadro. Todas estas constantes
describen un trabajo ascendente que lo llevó a
impactantes depuraciones formales.
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