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Clave o canoita. Instrumento usado para marcar
el ritmo en la música de la fiesta del
Espíritu Santo de los congos de Villa
Mella. Está pintada de azul y rojo.
Considerado este instrumento una forma de
embarcación para el retorno a la Madre África,
la canoita marca el ritmo de los congos y se
convierte en el único instrumento de
su configuración en todo el país,
y los congos el único complejo organológico
que lo posee entre sus instrumentos y finalmente
Villa Mella y Mata los Indios, el espacio geográfico
donde se pueden encontrar dentro del territorio
nacional, es decir que no solo conserva la
canoita una particularidad como instrumento,
sino también una historia mítica,
ligada a los ancestros africanos lo que la
sitúa en un preponderante lugar dentro
del conjunto de objetos que componen nuestra
parafernalia sagrada.
Hecho en madera y de forma simple, su hendidura
o ahondamiento hacia dentro, produce un sonido
especial y grave que influye en el resto de
la musicalización producida. Tocado
indistintamente por hombres como mujeres, la
canoita es parte del complejo sociocultural
de la Cofradía de los Congos del Espíritu
Santo de la comunidad de Mata los Indios, lugar
donde se fabrica de las manos prodigiosa de
Don Sixto Minier Capitán de dicha congregación,
que tiene entre sus funciones tocar tambores
en honor a sus difuntos o cofrades que así lo
hayan solicitado, y también honrar con
música la celebración de la Virgen
del Rosario.
Esta tradición se remonta más
allá de tres siglos y tuvo un origen
inicialmente católica pues dicha agrupación
es de ascendencia española y católica.
Con el tiempo los africanos libertos y esclavizados
fueron creando sus propias cofradías.
En San de la Maguana se conoce la de San Juan
Bautista, en Villa Mella y gran parte de la
llamada Sabana Larga del Espíritu Santo,
el centro de devoción lo es el Espíritu
Santo, igualmente en Cotuí, donde existe
una de las más antiguas cofradías
del país.
Por su particularidad, su valor identitario
en los grupos de referencias, su sinigual sentido
de solidaridad y preservación de los
rasgos culturales y afectivos de sus miembros,
fue reconocida ésta por la UNESCO como
Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad
en el año 2003. Orgullosamente dominicana,
esta tradición debe ser protegida y
valorada como uno de los grandes hitos de identidad,
nuestra y universal, como bien aprobó el
ICOM este 18 de mayo, Día Internacional
de los Museos, como lema de su celebración:
Museos y Patrimonio Universal.-.
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