Obra pictórica
que presenta el retrato de una mujer de tez oscura
en un espacio interior caracterizado por una
atmósfera de penumbra. La pintura se presenta
en formato vertical, con una solución
monocromática y el predominio de matices
rojos que contrastan con tonos grises. Una tenue
iluminación que proviene de un punto alto
resalta el lado izquierdo de los elementos representados.
En primer plano, y ocupando el centro de la composición,
se distingue la figura de una mujer mulata elegantemente
vestida, con un ceñido traje negro con
cuello de encaje blanco y un paño de encaje
transparente sobre la frente, que separa el pelo
de sus ojos. Esta mujer se observa con un gesto
sonriente y una actitud pasiva. Se encuentra
reclinada sobre una mesa cubierta por un mantel
rojo, adornado con aplicaciones y flecos del
mismo tono. Un pomo de porcelana está relacionado
con el personaje central, por la cercana ubicación
y la similitud de sus formas. Esto se hace evidente
por medio de un paralelismo entre los contornos
del recipiente y la cintura de la fémina.
En planos posteriores, y sometidos a pequeños
halos de luz, se sugieren otros elementos: las
siluetas de dos sillas reducidas a formas geométricas
y al fondo una cortina estampada con ilustraciones
de palmeras.
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