
El Centro León acaba de publicar la Guía
didáctica para docentes, elaborada por sus especialistas
para propiciar que los profesores obtengan el mayor
beneficio didáctico posible de las visitas que
sus estudiantes realizan a las exposiciones organizadas
por la institución. La Guía se convierte,
así, en una herramienta de trabajo didáctico
que permite:
- Acercarse al aprendizaje con una perspectiva
lúdica,
que no solo involucra la razón del estudiante,
sino sobre todo las emociones y la sensibilidad,
cuya importancia para la relación de los más
jóvenes con el entorno es fundamental.
- Entrecruzar las diferentes disciplinas que
forman el currículo, lo que permite
llegar a una comprensión holística
de la realidad y de la cultura.
- Manejar enriquecedoramente
diferentes códigos
que son de uso diario por parte de los más
jóvenes, educados en los patrones de
la comunicación
multimedia y con el empleo simultáneo
de diversos canales.
- Mantener un contacto
permanente entre los aprendizajes y la realidad
de los estudiantes,
entre el patrimonio
que llega desde el pasado y los problemas
que plantea el presente, entre la cultura tal y
como la vivimos
hoy y el futuro de la sociedad dominicana.
En los últimos quince años se ha escrito
mucho sobre la crisis de la educación formal.
Tanto, que los sociólogos han acuñado
la expresión “malestar docente” para
referirse a la inadaptación de muchos profesores,
que no pueden adecuar su actividad a las demandas
de los tiempos e intentan ejercer la docencia en
el siglo XXI con el empleo de métodos que
eran predominantes en la educación de hace
treinta o cuarenta años. Lo cierto es que
la comunicación entre los estudiantes y muchos
de los profesores en estos momentos se ha empobrecido,
entre otras razones porque:
- La escuela ha dejado de ser el único
o el principal espacio de educación. El
apabullante desarrollo de los medios de comunicación,
el crecimiento de instituciones diversas y la
consolidación
de grupos de pertenencia muy fuertes y bien estratificados
han traído una diversificación
fundamental de la educación en la sociedad.
- El profesor ya no es el representante de una
cultura unitaria y que se identifica exclusivamente
con la
cultura artística. Las últimas cuatro
décadas han conocido una hibridación
cada vez más intensa entre la cultura popular,
la cultura mediática y la cultura artística,
que ha producido una amplia diversificación
de las formas culturales.
- El concepto de erudición también
ha cambiado drásticamente. Almacenar información
no es sinónimo de sabiduría en una época
donde cualquiera puede reunir una enorme cantidad
de datos en cuestión de segundos. El concepto
de erudición está vinculado ahora mismo
a las competencias; es decir, a los saberes, las
habilidades y los valores que permiten usar la información
de manera adecuada para resolver problemas en contextos
disímiles.
- Los códigos de comunicación también
se han diversificado. Hoy el individuo
mantiene un contacto multimediático con
la sociedad y emplea permanentemente una gran cantidad
de códigos
verbales y no verbales, que el profesor
está obligado
a considerar para llevar adelante su labor.
Todos estos factores inciden de manera directa sobre
el trabajo del profesor en el aula y le obligan a:
- Asumir la función de especialista que
acompaña
el proceso de construcción del conocimiento
por parte de los estudiantes, lo cual implica
que cede al discente el protagonismo en el proceso
de
aprendizaje.
- Elaborar propuestas de aprendizaje que no pierdan
el contacto con la realidad en que viven los
estudiantes y con los problemas que estos enfrentan
en su vida
diaria.
- Asimilar todos los códigos culturales y
todos los espacios sociales de aprendizaje para el
acto educativo formal, lo que significa no solo emplear
los lenguajes de las TIC’s, sino también
hacer coincidir los aportes de los medios, las
instituciones y los grupos de pertenencia con
el proceso educativo
formal.
- Poner el énfasis en la multidisciplinariedad
como único modo de explicar un mundo cada
vez más complejo y globalizado, cuya comprensión
exige un competente entrecruzarse de saberes
diferentes.
Y es en esta nueva realidad pedagógica donde
viene a realizar una función esencial la Guía
didáctica para docentes, una herramienta diseñada
para que el profesor ponga en práctica los
más actuales y eficaces métodos de
enseñanza, para que establezca con sus estudiantes
el diálogo horizontal y democrático
que exigen estos tiempos, para que la educación
mire hacia el mundo y el ser humano desde la ventana
inagotable de la cultura.
José M. Fernández Pequeño
Gerente de Servicios Culturales |