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    Santiago de los Caballeros, 3 de diciembre de 2008
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El Centro León acaba de publicar la Guía didáctica para docentes, elaborada por sus especialistas para propiciar que los profesores obtengan el mayor beneficio didáctico posible de las visitas que sus estudiantes realizan a las exposiciones organizadas por la institución. La Guía se convierte, así, en una herramienta de trabajo didáctico que permite:
  • Acercarse al aprendizaje con una perspectiva lúdica, que no solo involucra la razón del estudiante, sino sobre todo las emociones y la sensibilidad, cuya importancia para la relación de los más jóvenes con el entorno es fundamental.
  • Entrecruzar las diferentes disciplinas que forman el currículo, lo que permite llegar a una comprensión holística de la realidad y de la cultura.
  • Manejar enriquecedoramente diferentes códigos que son de uso diario por parte de los más jóvenes, educados en los patrones de la comunicación multimedia y con el empleo simultáneo de diversos canales.
  • Mantener un contacto permanente entre los aprendizajes y la realidad de los estudiantes, entre el patrimonio que llega desde el pasado y los problemas que plantea el presente, entre la cultura tal y como la vivimos hoy y el futuro de la sociedad dominicana.

En los últimos quince años se ha escrito mucho sobre la crisis de la educación formal. Tanto, que los sociólogos han acuñado la expresión “malestar docente” para referirse a la inadaptación de muchos profesores, que no pueden adecuar su actividad a las demandas de los tiempos e intentan ejercer la docencia en el siglo XXI con el empleo de métodos que eran predominantes en la educación de hace treinta o cuarenta años. Lo cierto es que la comunicación entre los estudiantes y muchos de los profesores en estos momentos se ha empobrecido, entre otras razones porque:

  • La escuela ha dejado de ser el único o el principal espacio de educación. El apabullante desarrollo de los medios de comunicación, el crecimiento de instituciones diversas y la consolidación de grupos de pertenencia muy fuertes y bien estratificados han traído una diversificación fundamental de la educación en la sociedad.
  • El profesor ya no es el representante de una cultura unitaria y que se identifica exclusivamente con la cultura artística. Las últimas cuatro décadas han conocido una hibridación cada vez más intensa entre la cultura popular, la cultura mediática y la cultura artística, que ha producido una amplia diversificación de las formas culturales.
  • El concepto de erudición también ha cambiado drásticamente. Almacenar información no es sinónimo de sabiduría en una época donde cualquiera puede reunir una enorme cantidad de datos en cuestión de segundos. El concepto de erudición está vinculado ahora mismo a las competencias; es decir, a los saberes, las habilidades y los valores que permiten usar la información de manera adecuada para resolver problemas en contextos disímiles.
  • Los códigos de comunicación también se han diversificado. Hoy el individuo mantiene un contacto multimediático con la sociedad y emplea permanentemente una gran cantidad de códigos verbales y no verbales, que el profesor está obligado a considerar para llevar adelante su labor.

Todos estos factores inciden de manera directa sobre el trabajo del profesor en el aula y le obligan a:

  • Asumir la función de especialista que acompaña el proceso de construcción del conocimiento por parte de los estudiantes, lo cual implica que cede al discente el protagonismo en el proceso de aprendizaje.
  • Elaborar propuestas de aprendizaje que no pierdan el contacto con la realidad en que viven los estudiantes y con los problemas que estos enfrentan en su vida diaria.
  • Asimilar todos los códigos culturales y todos los espacios sociales de aprendizaje para el acto educativo formal, lo que significa no solo emplear los lenguajes de las TIC’s, sino también hacer coincidir los aportes de los medios, las instituciones y los grupos de pertenencia con el proceso educativo formal.
  • Poner el énfasis en la multidisciplinariedad como único modo de explicar un mundo cada vez más complejo y globalizado, cuya comprensión exige un competente entrecruzarse de saberes diferentes.

Y es en esta nueva realidad pedagógica donde viene a realizar una función esencial la Guía didáctica para docentes, una herramienta diseñada para que el profesor ponga en práctica los más actuales y eficaces métodos de enseñanza, para que establezca con sus estudiantes el diálogo horizontal y democrático que exigen estos tiempos, para que la educación mire hacia el mundo y el ser humano desde la ventana inagotable de la cultura.

José M. Fernández Pequeño
Gerente de Servicios Culturales